Los límites de libertad de expresión en redes sociales

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Cada día es más común encontrar salidas de tono en redes sociales y a gente de diferentes bandos abogar por el cierre de las cuentas de los titulares que han escrito algo que no les gusta. Han aparecido incluso sentencias condenando o absolviendo a usuarios por las mismas palabras en uno y otro espectro ideológico. Ante esta situación, en la que se celebra o se critica el resultado según a quién afecte, es totalmente pertinente preguntarse cuales son los límites de la libertad de expresión en redes sociales y cuando este derecho choca frontalmente con otros aspectos de la ley.

Por otro lado, es cierto que en el panóptico del mundo moderno, donde estamos a un click de ratón de la mirada censora de nuestros vecinos, se hace más cierta que nunca la afirmación sartreana “el infierno son los otros”. Así, frente a la actitud exacerbada de algunos energúmenos en redes sociales, se encuentra también el buenismo absurdo, infantil y predemocrático de quienes ven demonios en el derecho a ofender que se desprende del derecho a expresarse.

No pondremos ejemplos para evitar herir sensibilidades. Tan solo nos limitaremos a exponer lo que dice la legislación española al respecto, para que tanto profesionales del marketing como usuarios activos de internet puedan actuar con tranquilidad.

Una cuestión de honor

En primer lugar haremos referencia al derecho al honor, que enfrenta en ocasionas al de la libertad de expresión y libre circulación de la información.

El artículo 18 de la Constitución se refiere a este derecho al honor y a la intimidad personal y familiar y habla en concreto de el acoso, la calumnia y la injuria.

Según el artículo 2015 del Código Penal, una calumnia es la atribución de un delito realizada con conocimiento de su falsedad. Por su parte, las injurias, según el artículo 208 del Código Penal, son expresiones que lesionan la dignidad de otra persona, “menoscabando su fama o atentando contra su propia estimación”.

Además, tal y como recoge en el artículo 209, si las injurias propagan en una red social (o se realiza algún otro tipo de publicidad) su perjuicio será mucho mayor, así como la pena correspondiente.

Algunas veces, incluso los profesionales del marketing han rozado estas barreras en su afán de ser provocadores para crear polémica y dinamizar sus redes.

Los trolls de internet suelen incurrir a menudo en calumnias para desprestigiar a sus oponentes.

Sin embargo, es necesario mencionar que esta barrera es muy ambigua. Insultar e injuriar o calumniar no es expresar una opinión, pero determinar con exactitud conceptos como el conocimiento de la falsedad, el desprecio a la verdad o la estimación propia parecen tareas propias de un psicólogo o incluso de un filósofo.

Humillaciones y otros tuits

Por su parte, el artículo 578 del Código Penal considera punible el enaltecimiento o la justificación públicos de los delitos comprendidos en los artículos 572 a 577 o de quienes hayan participado en su ejecución, o la realización de actos que entrañen descrédito, menosprecio o humillación de las víctimas de los delitos terroristas o de sus familiares.

En este caso, las penas aumentarán cuando los hechos se lleven a cabo mediante la difusión de servicios o contenidos accesibles al público a través de medios de comunicación, internet, o por medio de servicios de comunicaciones electrónicas o mediante el uso de tecnologías de la información.

De nuevo, aquí entran en juego conceptos como la fama (crédito y descrédito), el valor (menosprecio) o la percepción de la humillación. Pero, por otra parte, está la labor de los tribunales a la hora de interpretar de manera más o menos permisiva esta ley.

La Ley Orgánica de protección de la seguridad ciudadana, también conocida como ley mordaza, está en vigor desde 2015. Aunque se plantea cambiarla, su reforma no alteraría uno de los artículos que más polémica ha causado con respecto al uso de internet y las redes sociales.

El artículo 30.3 reza así:

A los efectos de esta Ley se considerarán organizadores o promotores de las reuniones en lugares de tránsito público o manifestaciones las personas físicas o jurídicas que hayan suscrito la preceptiva comunicación. Asimismo, aun no habiendo suscrito o presentado la comunicación, también se considerarán organizadores o promotores quienes de hecho las presidan, dirijan o ejerzan actos semejantes, o quienes por publicaciones o declaraciones de convocatoria de las mismas, por las manifestaciones orales o escritas que en ellas se difundan, por los lemas, banderas u otros signos que ostenten o por cualesquiera otros hechos pueda determinarse razonablemente que son directores de aquellas.

Esto supone, en la práctica, que te puedan multar por cualquiera de las infracciones que multa (hasta 600.000 lolazos), por un tuit o retuit.

Sin embargo, si que se propone la eliminación de la consideración de falta grave (hasta 30.000 euros) de la publicación de fotos en internet de fuerzas y cuerpos de seguridad, pues se entiende que podría llevar a una extralimitación de sus funciones.

El lastre del odio

Por otro lado, las redes sociales son también un caldo de cultivo para los delitos de odio, aquellos que presentan como factor identificativo la presencia de un elemento motivador, el odio y la discriminación.

Los delitos de odio son aquellos incidentes que están dirigidos contra una persona o su propiedad motivados por un prejuicio basado en:

  1. La discapacidad
  2. La raza, origen étnico o país de procedencia
  3. La religión o las creencias
  4. La orientación e identidad sexual
  5. La situación de exclusión social
  6. Cualquier otra circunstancia o condición social o personal

Los delitos de odio están recogidos en el Artículo 510 del Código Penal y, como en los caso anteriores, la ley contempla el agravante de la publicidad a la hora de establecer las penas. Una publicación en internet puede multiplicar el castigo

También, como hemos señalado, si ya resulta en ocasiones identificar una vejación a una persona en concreto, cuando se trata de un mensaje sobre un colectivo, la cosa se complica.

En 2016 se registraron un 1.272 delitos de odio, un 4,2% menos que en 2015, según el cuarto Informe sobre Incidentes relacionados con los delitos de odio en España. Aunque la sociedad se muestra más tolerante con las prácticas religiosas o con los inmigrantes, las agresiones debidas a la orientación sexual o la discapacidad han aumentado un 15,9% y un 36,1%, respectivamente.

El mayor incremento en los delitos de odio se ha dado en la categoría que refiere a razones de sexo o género, que aumentaron un 70,8%.

Black hacking y otras cosas de piratillas

Aquellas personas que por cualquier medio, vulnerando las medidas de seguridad y sin autorización, accedan o faciliten a otro el acceso al conjunto o una parte de un sistema de información pueden ser castigados con penas de prisión de seis meses a dos años.

Si, mediante la utilización de artificios o instrumentos técnicos, se interceptan transmisiones no públicas de datos informáticos, la pena de prisión es de tres meses a dos años o multa de tres a doce meses.

También tendrá una pena de prisión de seis meses a dos años o multa de tres a dieciocho meses quienes, sin estar debidamente autorizados, produzcan, adquieran para su uso, importen o, de cualquier modo, faciliten a terceros programas para cometer estos delitos, contraseñas, accesos, etc.

Derecho a la imagen

Por último, los derechos de imagen se incumplen cuando has publicado fotos o datos sin el consentimiento de alguien. Puedes saber más sobre este tema en este artículo sobre el uso de imágenes en redes sociales que publicamos en el blog de Jose Luis Ghiloni.

Fuego a discreción

Estas dificultades a la hora de identificarlos llevan a los jueces a diferir en ocasiones.

Hay cosas que nos pueden parecer de mal gusto e incluso inaceptables, pero eso no quiere decir que sean reprochables desde el punto de vista penal. Sin embargo, internet es un nuevo espacio de convicencia y, como tal, está regulado.

¿Qué opinas vosotros sobre la libertad de expresión y la censura en internet? Dejadlo en comentarios, pero recordad ser políticamente correctos. Avisamos de que si no nos gusta vuestra opinión la eliminaremos y seréis el blanco de nuestra ira destructora JAJAJA (risa malvada – ironía modo on).

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